Ahogamientos en piscinas y playas: cómo prevenirlos y cómo actuar
Los ahogamientos en piscinas y playas son uno de los accidentes más graves que pueden producirse durante el verano.
Cuando hay niños, es habitual estar pendientes mientras juegan en el agua y recordarles los riesgos. Sin embargo, un momento de distracción o una situación inesperada pueden acabar provocando una emergencia.
Conocer algunas medidas de prevención y saber cómo actuar durante los primeros minutos puede ayudar mientras llegan los servicios de emergencia.
Cómo prevenir los ahogamientos en niños
Cuando pensamos en un ahogamiento, a menudo imaginamos gritos o grandes salpicaduras. En realidad, muchas veces se produce de forma silenciosa y en muy poco tiempo. Un niño puede quedar sumergido en cuestión de segundos sin llamar la atención de las personas que lo rodean.
Por este motivo, una de las medidas de prevención más recomendadas es mantener una vigilancia activa y continuada.
Esto implica estar cerca del agua, observar a los niños de manera constante y evitar distracciones como el teléfono móvil o conversaciones que hagan perder de vista el baño.
Hay que recordar que incluso los niños que ya saben nadar pueden encontrarse en dificultades si se cansan, se asustan o sufren cualquier incidencia dentro del agua.
El color del bañador también puede ayudar
Puede parecer un detalle menor, pero elegir un bañador de color bien visible puede facilitar la localización de un niño dentro del agua.
Algunas pruebas de visibilidad muestran que los colores fluorescentes o muy vivos, como el naranja, el amarillo o el rosa fucsia, suelen destacar más tanto en piscinas como en el mar.
En cambio, los tonos azules, verdes, grises o blancos pueden confundirse más fácilmente con el color del agua, especialmente si hay poca luz, movimiento o profundidad.
Aun así, el color del bañador es solo una medida complementaria y nunca sustituye la vigilancia activa de una persona adulta.
Otras medidas que pueden reducir el riesgo
En piscinas particulares o comunitarias, disponer de vallas o barreras que limiten el acceso de los niños cuando no hay supervisión es una de las medidas preventivas más efectivas. Las cubiertas de seguridad también pueden aportar una protección adicional cuando la piscina no se utiliza.
En la playa, es recomendable respetar siempre la señalización de banderas, seguir las indicaciones del servicio de socorrismo y evitar el baño en zonas sin vigilancia.
Los flotadores, manguitos u otros elementos de flotación pueden ser útiles en determinadas situaciones, pero nunca sustituyen la supervisión de una persona adulta.
Aprender a nadar desde pequeños también contribuye a reducir el riesgo a lo largo del tiempo, aunque no elimina la necesidad de vigilancia.
Qué hacer ante un posible ahogamiento
Si una persona se está ahogando, lo primero es intentar ayudarla sin poner en riesgo la propia seguridad. Si es posible, es preferible acercarle un elemento de flotación o pedir ayuda antes de entrar al agua.
Una vez la persona está fuera del agua, hay que comprobar si responde y si respira con normalidad.
Si no respira o la respiración no es normal, hay que llamar inmediatamente al 112. El operador puede indicar los pasos que hay que seguir hasta la llegada de los equipos de emergencia.
Si hay una persona formada en reanimación cardiopulmonar (RCP), se recomienda iniciarla. En los casos de ahogamiento, las guías de resucitación indican comenzar con cinco insuflaciones iniciales antes de las compresiones, ya que habitualmente el origen del problema es la falta de oxígeno. Posteriormente, se continúa con los ciclos de compresiones y ventilaciones según el protocolo vigente.
Si no se dispone de formación en RCP, lo más importante es avisar al 112 cuanto antes y seguir las instrucciones que facilite el personal de emergencias.
Si la persona recupera la respiración y la consciencia, es aconsejable mantenerla en reposo, abrigada y, si procede, en posición lateral de seguridad hasta que lleguen los servicios sanitarios. Aunque parezca recuperada, es recomendable que sea valorada por personal médico, ya que pueden aparecer complicaciones derivadas de la inhalación de agua.
La prevención sigue siendo la mejor aliada
La mayoría de los ahogamientos se pueden prevenir combinando diferentes medidas: una vigilancia activa, entornos seguros, el respeto a la señalización y una buena educación en seguridad acuática.
Conocer estas recomendaciones no evita todos los accidentes, pero sí puede ayudar a reaccionar con más serenidad y eficacia si algún día nos encontramos ante una situación de emergencia.


